Santuario

Somos un centro de devoción al Niño Jesús perteneciente a la OSNJ, animado por Salesianos, Religiosos y Laicos, adultos y jóvenes, y otros carismas.
Nos proponemos, como fuerza eclesial católica inspirada en el evan¬gelio y el Sistema Preventivo de Don Bosco, en un ambiente de piedad popular en torno al Niño Jesús y su espiritualidad, a través de sus múltiples servicios, ser comunidad de comunidades y carismas, y en su tarea de evangelización integral, generar en nosotros y en los peregrinos, auténticos y apasionados discípulos – misioneros de Jesucristo, luz del mundo y sal de la tierra, misericordiosos, con una fe convencida, coherente, comunitaria, comprometida, con conocimiento.

Nos comprometemos a colaborar en la construcción del Reino de Dios según los lineamientos del Plan E (Plan Evangelizador) de la Arquidiócesis de Bogotá y las orientaciones eclesiales de Santuarios.
Nos comprometemos, desde la vivencia de los valores de nuestro horizonte institucional, los Núcleos del CG (Capítulo General) 27, los lineamientos del Plan E de la Arquidiócesis de Bogotá, los criterios orientadores teológicos y pastorales de la devoción al Niño Jesús, a colaborar en la construcción del Reino de Dios (”Yo reinaré”).

En 1934 es trasladado al Colegio Salesiano del León XIII, el Padre Juan del Rizzo, e inmediatamente es nombrado como encargado del Oratorio del Campo San José.

El Padre Juan del Rizzo, era un gran devoto del Niño Jesús de Praga y en los lugares por donde había estado, se había dedicado a propagar esta devoción; al llegar al Campo San José, el Padre Bertola le recomienda prestar atención a una solicitud hecha por los Padres Carmelitas, en la que reclamaban ser los propagadores de esta devoción.

Para conocer uno de los sucesos que originaron la devoción por el Niño Jesús en el P. Juan atendiendo las recomendaciones del Padre Bertola, el Padre Juan del Rizzo se dirige al centro de la ciudad, a un almacén de artículos religiosos y compra allí una hermosa imagen del Niño Jesús. Pide que le retiren una cruz que llevaba en la espalda y que retocaran un poco el rostro. Al contemplarla terminada el Padre del Rizzo se asombró de la belleza de la imagen, pues sin la cruz, los brazos abiertos del Niño daban la sensación de acoger a todo el que acudiera a Él.

Colocó la imagen en el cobertizo e hizo que le tomaran fotografías para mandar a hacer estampitas y repartirlas a los niños del Oratorio y a las personas que asistían a la Eucaristía los domingos; una de estas fotografías la mandó a ampliar y le hizo colocar un hermoso marco florentino.

En un primer momento llegaron hombres y mujeres de los alrededores, luego los obreros de los barrios cercanos, después las parejas jóvenes que consagraban su hogar al Divino Niño; en poco tiempo cientos y cientos de personas de todos los rincones de la ciudad llenaban el Campo San José.

Al poco tiempo de haber llegado, el Padre del Rizzo se dio cuenta de la pobreza en la que vivían los pequeños que asistían al Oratorio. Venían con pocas ropas, enfermos, sin comer, con sus ojitos tristes y carentes de esperanza. Había que hacer algo por ellos.

En su prédica empezó a hablar de la necesidad de ayudar a estos niños. En primer lugar había que alimentarlos y vestirlos; ¡y qué mejor alimento que el delicioso chocolate! Así que empezó a pedir chocolate para sus niños. “El Niño Jesús quiere que le traigan pan y chocolate para los niños pobres” decía el Padre Juan del Rizzo; y no acababa de pedir cuando llegaban muchas personas trayendo consigo el pan y el chocolate que necesitaba. “Los niños pobres no tienen ropa que vestir y al Niño Dios le gustaría que le regalasen tela para hacer los vestidos…”

¡Qué admirables son la Obras de Dios!

¡Con cuánta sencillez hablaba el Padre Juan del Rizzo y cuán hondo llegaba a los corazones de la gente!.

Poco a poco el compromiso de ayudar a los más pobres, especialmente a los niños del Oratorio, fue creciendo de la mano con el amor al Divino Niño Jesús. Una fe sencilla pero profunda empezó a crecer en los corazones de la gente; así nació la Devoción al Divino Niño Jesús del barrio 20 de Julio: como un rumor, como una llama que se encendía en los corazones de las personas que oían a hablar de Él, que acudían a sus pies y que ayudaban a los demás en la medida de sus posibilidades.

P. Jesús Díaz SDB.
Párroco – Director

P. Mario Reyes SBD.
Vicario Parroquial y de Santuario

Otros Integrantes
Hna. Ángela
Sr. Duglas Quintana
Sr. Eduardo Chala

Respondiendo a la gran afluencia de feligreses, tenemos la responsabilidad de brindar una acogida adecuada a todos los visitantes, es por eso que desde hace algunos años venimos implementando una serie de estrategias para brindar un servicio de óptima calidad.

Contamos con una persona con el perfil idóneo para recibir y atender a todo el que llega desde cualquier lugar de la ciudad, del país o del mundo, dando a conocer y resolviendo inquietudes en lo referente a esta Obra Salesiana y la devoción al Divino Niño Jesús.

El lugar más visitado del Santuario, después del Templo, es el nicho del Niño Jesús, en donde se venera permanentemente la imagen milagrosa que ha dado la vuelta al mundo, símbolo de la religiosidad del pueblo colombiano, símbolo de la esperanza de un mañana mejor.

Los peregrinos pueden visitar además el Salón Histórico para conocer como nació esta gran Obra de Amor, el restaurante Venerable Mamá Margarita, donde podrán degustar las delicias de la comida colombiana y la Librería Salesiana para adquirir algún recordatorio o un buen libro.

HORARIOS:
Templo 6:00 am – 7:45p.m.
Restaurante Venerable Mamá Margarita Lunes a sábado: 9:00am – 3:00 pm – Domingos: 7:30 am – 3:30 pm
Librería Salesiana del Niño Jesús Lunes a Viernes: 8:30 a.m. – 4:40 pm –  Sábado 8:00 a.m. – 3:45 p.m. – Domingos: 7:00 a.m. – 3:45 p.m.
E-mail: orientacionperegrinos@ninojesus20dejulio.org